Mi filosofía docente

  La metodología debe orientarse a la adquisición de las Competencias Básicas (CCBB). Estas CCBB requieren un enfoque multidisciplinar y de tareas integradas. Multidisciplinar porque todas las áreas aportan aprendizaje para el desarrollo de la competencias. Integradas porque cada competencia se desa­rrolla en cada una de las áreas. Los contenidos son aplicados para producir algo nuevo, no para repro­ducir. No se trata del conocimiento per se, sino un conocimiento que se utilice en la resolución de una tarea. Esos son los aprendizajes auténticos, significativos; los que son aplicados, globales y productivos. Los criterios de evaluación del Decreto 1513 servirán de guía en este planteamiento.
   El desarrollo de las CCBB depende de prácticas docentes y metodologías ligadas a la resolu­ción de problemas o tareas mediante la acción, la cooperación, la autenticidad y la relevancia so­cial. Siempre en contextos reales. Por supuesto, hay que poseer unos aprendizajes (contenidos), previos e imprescindibles, que se desarrollarán en prácticas más teóricas pero que después habrá que aplicar. Entre los recursos que posee el alumnado se debe producir una selección para abordar cada tarea y ello dota del carácter complejo a las competencias.

El desarrollo de las CCBB dota de unas características muy claras al modelo de enseñanza:
   - Saber para actuar.
   - Preparar para la vida.
   - Docente mediador y no tan transmisor.
   - Escuela conectada, no fragmentada.
   - Aprendizaje contextualizado (no individual) que responda a la diversidad e inclusión.

Las prácticas docentes deben provocar entre el alumnado operaciones mentales como la com­paración, la reflexión, el análisis, la crítica, la creación, la toma de decisiones, etc.
   Las tareas propuestas deben ubicarse en contextos que resulten familiares y cercanos al alumnado. Un contexto personal-familiar conllevaría tareas sobre elaboración de listas de la compra, tareas do­mésticas, recibo de la luz o del agua, programación de las vacaciones, álbumes familiares, arreglos de la casa, presupuestos semanales para la compra, vestidos, compra de un automóvil, etc. Un contexto social-comunitario situaría la tarea en la lectura de la prensa, asistencia al cine o al teatro, un espectáculo deportivo, la visita a un museo, participación en un debate, ejercicio de una votación o encuesta, protec­ción del río, la pandilla de amigos, la escuela de baile o de deportes, el equipo, fin de año, la comparsa, etc. El contexto escolar nos llevaría a tareas sobre organización del estudio, normas de clase, cuidado de animales, diario de clase, etc. En definitiva, para considerar como tal a una tarea debe contener unas operaciones mentales, unos contenidos previos adquiridos y un contexto en el que desarrollarse.

De los párrafos anteriores se desprenden unas orientaciones metodológicas muy claras:
   - Atención a la diversidad.
   - Capacidad de aprender por sí mismos.
   - Modelos de inclusión escolar-social.
   - Trabajo individual y cooperativo.
   - Enfoque multidisciplinar.
   - Uso de las nuevas tecnologías.
   - Primar lo vivencial sobre lo formal.
   - Depender menos del libro de texto.
   - Clima de confianza y seguridad afectiva.
   - Generar ambientes de aprendizaje y modelos de evaluación variados: de reproducción, de aplicación y de creación.
   - Rol del docente en el sentido de facilitador y acompañante.

   La evaluación es una parte más de la metodología que analiza no solo los resultados sino tam­bién el proceso y que debe servir de retroalimentación para adoptar medidas de mejora. Se deben valorar actividades que generen situaciones muy diversas. Combinar en cada unidad didácticas los siguientes ingredientes:

- Actividades reproductivas
- Actividades interpretativas o de conexión
- Actividades valorativas o de reflexión
- Expresión oral
- Expresión escrita
- Dos o más recursos de búsqueda de informa­ción (libro de texto, prensa, catálogos, web...).
- Trabajo individual
- Trabajo cooperativo

  De aquí al aprendizaje por proyectos (ABP) hay un solo paso. Partiendo de un tema que despierte el interés del alumnado, se elabora una trama para conocer qué aspectos de dicho tema desean aprender y a partir de ahí se van realizando una serie de subtareas para culminar con un trabajo final. El ABP es perfecto para el portfolio.

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