Biografía y descripción de las responsabilidades docentes


   Pertenezco a la generación de maestros y maestras del año récord, que así es como se le llama a la promoción de estudiantes salida de las facultades de Magisterio en el año 1979. En ese ejercicio académico se batió el récord del número de estudiantes en poder de la diplomatura. Recuerdos de masificación de las aulas, huelgas generales de varios meses y enseñanza muy deficiente y con escasa relación con lo que después nos íbamos a encontrar en los colegios. Por tanto, una formación precaria para afrontar los retos que se nos venían encima.
   Comencé a dar clases en el curso 1983/84 y a partir de ese momento los destinos se sucedieron: Guadajoz, Puente Genil, Marchena, Fuente Palmera, Córdoba, La Luisiana, La Carlota y, por último, Córdoba. En definitiva 31 cursos académicos completos conociendo la geografía andaluza. En el segundo destino llegué a Puente Genil, allá por el año 1984, a un colegio que por aquel entonces era uno de los cuatro centros docentes de Córdoba que estaba llevando a cabo una experiencia piloto sobre el desarrollo de las materias de forma integrada, por centros de interés. Esto supuso mi primera toma de contacto con los proyectos y una forma de enseñar dotando de más participación al alumnado. Un aprendizaje más significativo y que prescindía de los libros de texto. Me abrió los ojos de que existían enseñanzas alternativas a la tradicional: libro de texto, machaqueo ramplón y memorieta. Nunca se me olvidó, todavía lo recuerdo.

   Siguieron pasando los cursos y los destinos docentes y yo también deambulaba con una enseñanza tradicional al uso bajo el brazo, sin aportar nada distinto. Sin embargo, en el curso 91/92 fui a parar a la localidad sevillana de La Luisiana y me encontré en un colegio totalmente atípico, con unas características muy especiales:

·         Dirección colegiada. Todo el profesorado participaba en la gestión del centro y a final de curso nos íbamos de viaje con el dinero que se ingresaba por las funciones propias del equipo directivo.

·         Trabajo equipo. Ahí comprendí el verdadero sentido del trabajo cooperativo y de la participación. Se cumplía lo que muchos proyectos de dirección señalan como líneas de actuación: educar para la democracia.

·         Elaboración propia de un método mixto de lectoescritura.

·         Amistad y colaboración como nunca la he visto.
      Podría seguir añadiendo más recuerdos que después me han valido para el resto de destinos pero no acabaría nunca. También supuso un punto de inflexión ya que desde ese momento comencé a interesarme vivamente por ampliar aún más mi formación docente a través de asistencia a cursos y jornadas. Primero con  cursos relacionados con los distintos métodos de la enseñanza de la lectoescritura y más adelante con otros relacionados con la plástica y el medio ambiente, ya que ofrecían la oportunidad de actuar al alumnado con una perspectiva ecologista (de hecho fundamos un grupo ecologista).

   En el año 2006 se publica el decreto 1513 en el que se nos dan a conocer las ocho competencias básicas y había que actualizarse, no solo para cumplir con la propia normativa sino por el hecho de sumarme a una enseñanza del siglo XXI, preparando al alumnado para los retos que se apuntan desde Europa: dominio de las TIC, trabajo cooperativo, aplicar los conocimientos en la resolución de tareas y confección de productos, igualdad, ... Muchas actividades formativas jalonan este periodo, unas relacionadas con las tecnologías y otras con las propias competencias básicas: Curso de InDesign CS3, Programación y evaluación de las CCBB, Actividades para trabajar la competencia matemática y la competencia lingüística, Tratamiento de imágenes digitales, el blog como recurso educativo, Jornadas provinciales sobre CCBB, Las CCBB y la mejora educativa,... Una larga lista que acredita preocupación por una enseñanza acorde a los tiempos en que vivimos.
   En el curso 2010/11 fui nombrado director del centro y eso me cargó aún más de responsabilidad y me serviría para conocer y ver con otra perspectiva la labor docente. Me provocó una actividad febril en cuanto a formación en distintas áreas: liderazgo pedagógico, bibliotecas, Escuela TIC 2.0, planes de igualdad, cursos on line,... Tratando en todo momento de que el centro fuera por las vías que se nos demandaban y ayudando y colaborando con el profesorado. Por encima de todo, educar para la democracia, algo que nunca olvidé de mi paso por La Luisiana. Dando participación al alumnado, al profesorado y a las familias.

   En cuanto a las responsabilidades docentes, las asignaturas que imparto actualmente son Lengua, Matemáticas y Plástica en el nivel de 5º de Educación Primaria. Soy coordinador del Plan Escuela TIC 2.0 y del PRÁCTICUM del alumnado de la Facultad de Ciencias de la Educación. También coordino el programa de ComunicAcción de la Junta de Andalucía en el itinerario de radio. Desde el curso 2010/11 pertenezco al equipo directivo del centro. Creo que todo ello me ayuda a tener una visión más completa de la enseñanza y una formación más solida. Este año estamos inmersos en la celebración, como merece, del 50 aniversario de la creación del colegio. Hemos programado numerosas actividades para recordar la efeméride y de paso reforzar nuestra identidad.

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